Nuestra economía no fue un experimento: fue un plan. Demostramos que es posible ordenar las cuentas públicas sin resignar desarrollo. Con equilibrio fiscal, políticas activas de inversión y la nueva matriz productiva basada en el trabajo y los recursos locales, sentamos las bases de un modelo económico sostenible y en crecimiento ininterrumpido durante una década. Todas las medidas fueron parte de un rumbo claro: industrializar nuestro Norte para generar empleo genuino.